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Tomás Martín, percusionista de la
Orquesta Sinfónica de Castilla y León, da clases en el Conservatorio
Superior de Salamanca y acaba de ser nombrado doctor por su trabajo
sobre lesiones músculo esqueléticas en los músicos. Ahora está
impartiendo un curso en el Conservatorio de Valladolid y para él son
familiares términos como codo de tenista, de golfista o lesiones del
pulgar del clarinetista y del oboísta.
Martín se sintió atraído por el tema al sufrir él mismo los
límites del sistema sanitario ante las lesiones de los músicos: “tuve
una en los brazos que me obligó a no tocar en un año, que me curó un
osteópata, y a partir de eso me diplomé en Osteopatía Articular y Masaje
Terapéutico, y trabajo frecuentemente con músicos, tratando lesiones
músculo esqueléticas”.
De ahí a realizar su tesis doctoral sobre el tema había un paso, que
comenzó a dar en 2001: “en el Conservatorio de Salamanca muchos de
los alumnos veían que había una carencia en cuanto a la ergonomía y la
prevención de lesiones, pues no existe una asignatura como tal, aunque
parezca mentira, y decidí hacer una investigación en el Conservatorio
con dos grupos de estudiantes: unos recibieron una asignatura de hábitos
corporales y ejercicios encaminados a la prevención de lesiones y otros
no realizaron ninguna actividad específica”. “Los investigué
durante un año-prosigue el osteopata- y en el primero de los grupos, de
los noventa que lo formaban, setenta y siete tenían molestias, y
descendieron a diecisiete, mientras que en el otro grupo, de cincuenta y
nueve, cuarenta y cuatro tenían problemas y al término de la
investigación subieron a cuarenta y seis”.
La tesis de Tomás Martín tiene una segunda parte dedicada a las
lesiones de codo de tenista: “empleé músicos de Castilla y León,
treinta y cinco estudiantes, veintisiete músicos de la Sinfónica de
Castilla y León y trece profesores de Conservatorios, en los que se daba
una particularidad, y es que la media tardaba un año y medio desde que
se lesionaban hasta que acudían a mi consulta, tras probar con los
tratamientos de medicina tradicional, mientras que la duración de mis
tratamientos es de un mes, con una media de cuatro sesiones, con una
terapia parecida a la de la medicina deportiva”. “Mi tesis es
pionera en España y en el apartado de la epicondilitis no hay ningún
estudio que haya reunido a más de setenta músicos para realizarlo”
Las conclusiones de Martín son claras: “es preciso que los
músicos aprendan que su cuerpo es su primer instrumento y adopten
hábitos saludables, como realizar calentamiento previo muscular,
realizar pausas en el estudio, y después realizar ejercicios de
estiramientos”. Y para mejorar la salud de los músicos él ve
imprescindible, “que fueran considerados en este tema por las
administraciones como deportistas, que se ponga una asignatura
obligatoria en los estudios Superiores y una optativa en los de Grado
Medio, y que las orquestas cuenten con un profesional que trabaje con
ellos, sobre todo en los aspectos preventivos, pues jugamos todas las
semanas un duro partido como los deportistas”.
A.A.
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