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TEMPORADA DE LA OSCyL 2008-2009

Venta de entradas una semana antes de cada actuación-, en las taquillas del Auditorio de Valladolid, de 10h a 14h y de 17h a 20h, en el Centro de Recursos Turísticos de Valladolid en la Acera Recoletos, de 9h a 13:45h y de 17:30h a 19:45h, en www.entradas.com y en el teléfono 902488488.
 

Artículo con la programación de la temporada 2008-09.

Entrevista realizada a Alejandro con motivo del inicio de la temporada.

(ambos artículos publicados en El Diario de Valladolid El Mundo).

 





 

      La OSCyL en Medellín

 

 

 

PROGRAMACIÓN 2008-09.


La temporada 2008-09 de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en el Auditorio de Valladolid está compuesta por 17 programas, con dos actuaciones por cada uno de ellos, del 16 de octubre al 26 de junio. La dirección de más de la mitad de estos conciertos estará repartida entre el titular de la Sinfónica, Alejandro Posada, con cinco, el director invitado Vasily Petrenko, con tres, y el artista en residencia Dmitry Sitkovetsky, con dos. Por lo que se refiere a los solistas prima la idea expresada por Posada manifestada recientemente a este periódico, “jóvenes con presente y futuro” como lo acreditan artistas como el percusionista Martin Grubinger, los violinistas Laurent Korcia, Gil Shaham y Akiko Suwanai, la chelista Anne Gastinel, y los pianistas Sa Chen y Alexander Tharaud. Algo que también cumple el director Lionel Bringuier, que a sus 23 años ha demostrado ser una figura, como ha quedado acreditado en sus conciertos del año pasado en el Auditorio.
También vendrán dos de las batutas españolas actualmente de mayor prestigio como son Josep Pons, director de la Orquesta Nacional, y Jesús López Cobos, director musical de la Orquesta del Teatro Real. Completan la lista de directores Luis Biava, Ari Rasilainen, un magnífico director escandinavo, y una figura de la composición contemporánea, Krzystof Penderecki. Este último acometerá los días 5 y 6 de febrero dos obras suyas “Adagietto de Paradise Lost para orquesta” y “Largo para violonchelo y orquesta”, con la formidable chelista Tatiana Vassilieva, así como la “Sinfonía Nº4” de Mendelssohn; Rasilainen, 22 y23 de enero, presentará un programa dedicado íntegramente a Sibelius, con la suite “Karelia”, y los poemas sinfónicos “Finlandia” y “Kullervo, para soprano, barítono y orquesta”, un repertorio que domina y para el que contará con especialistas en la obra del compositor finlandés, como el Coro masculino Académico de Finlandia, el barítono Tommi Hakala y la soprano Johanna Rusanen.
En cuanto a las obras elegidas siempre faltarán cosas, por ejemplo más música española o determinados autores, pero es evidente que se pueden encontrar obras e intérpretes que satisfagan a todos.
Alejandro Posada abrirá la temporada, 16 y 17 de octubre, poniendo en práctica su idea de combinar “obras poco conocidas con otras famosas y asequibles”. Aquí unirá una partitura casi inédita como “Frozen in time” de Avner Dorman, un compositor israelí nacido en 1975, que permitirá escuchar a un percusionista como Martin Grubinger, con otra obra espectacular y del agrado del público, como “Los Planetas” de Holts. Una semana después Posada se centrará en la música francesa con “Tzigane” de Ravel y “Poema para violín” de Chausson, obra que contará con el espléndido violinista francés Laurent Korcia. Se tocará también la maravillosa “Sinfonía Nº3” del norteamericano Copland, que cuenta con un brillante último movimiento para los metales.
Pons llegará el 6 y 7 de noviembre con uno de los pocos programas con música española para dirigir “La vida breve” de Falla, las “Danzas fantásticas” de Turina y la “Sinfonía Nº10” de Shostakovich.
Siete días más tarde se producirá la primera intervención de Sitkovetsky, que contará con la colaboración del trompa solista de la OSCyL José Miguel Asensi, un excelente trompista y toda una garantía para abordar el “Concierto para trompa Nº1” de Richard Strauss. Además se interpretará la “Petite suite” de Debussy, una obra impresionante como la “Rapsodia rumana Nº1” de Enescu y la “Sinfonía Nº3” de Rachmaninov.
Volverá Posada el 25 y 26 de noviembre para dirigir la famosa “Sinfonía Nº6, Patética” de Tchaikovski, y contar con la presencia de un violinista formidable, Gil Shaham, para abordar un concierto para violín de la importancia del “en Re mayor” de Brahms.
Dos jóvenes franceses llenos de talento, el director Bringuier y el pianista Tharaud, protagonizarán el concierto del 4 y 5 de diciembre. Un programa compuesto por “Una noche en el monte pelado” de Mussorgski, el “Concierto para piano Nº3” de Beethoven, “Cinco piezas para orquesta” de Hersant, uno de los más brillantes compositores franceses actuales, y “El pájaro de fuego” de Stravinski.
La primera actuación de 2008, 9 y 10 de enero, la dirigirá Posada y contará con un pianista de la elegancia y musicalidad de Jean-Yves Thibaudet, que afrontará el “Concierto para piano Nº5” de Saint-Saëns. Además Posada se enfrentará a dos retos más: “Cap de Quers”, una obra recientemente estrenada de David del Puerto, una de las figuras ascendentes de la composición española, y la complejísima “Música para cuerda, percusión y celesta” de Bartok.
Petrenko, un fenómeno de la dirección que ha calado en la afición vallisoletana, llegará los días 15 y 16 de enero, y dirigirá la “Sinfonía Nº7” de Mahler y lieder de R. Strauss junto a la soprano Barbara Bonney, una artista de fecunda carrera internacional. El director ruso en su actuación del 11 y 12 de marzo contará con Sa Chen en el “Concierto para piano Nº1” de Chopin, y dará su versión de la “Sinfonía Manfredo” de Tchaikovsky. En su última intervención, 7 y 8 de mayo, Petrenko dirigirá el “Concierto para violonchelo Nº1” de Saint-Saens, en el que Antonio Meneses será el solista, y la “Sinfonía N7” de Prokofiev.
En su segunda aparición, 5 y 6 de marzo, Sitkovetsky ofrecerá un concierto interesantísimo por centrarse en la obra del compositor ruso Shchedrin, una de las figuras de la música del siglo XX, que este director conoce en profundidad. Se escucharán sus versiones de “Dos tangos” de Albéniz y de “Carmen” de Bizet y su “Concierto para piano Nº5”.
Volverá Bringuier el 21 y 22 de mayo, con un programa variado “El carnaval romano” de Berlioz, “Variaciones Rococó para violonchelo” de Tchaikovski, con la laureada y espléndida chelista Anne Gastinel, y la “Sinfonía Nº1” de Brahms.
Otra joven valor, Akiko Suwanai, actuará los días 27 y 29 de mayo, tocando el difícil “Concierto para violín” de Korngold. Concierto en el que director será Luis Biava, que incluye también “Segundo ensayo para orquesta” de Barber y “El Mar” de Debussy.
A punto de finalizar la temporada, 4 y 5 de junio, llegará Jesús López Cobos, un director de Castilla y León con una importantísima carrera internacional. Dirigirá la Suite “El burgués Gentilhombre”, el poema sinfónico “Don Juan” y la Suite de “El caballero de la Rosa”, de Richard Strauss.
Los días 25 y 26 de junio concluye la temporada con el segundo intento de Posada por interpretar con la OSCyL el Réquiem de Verdi. Una obra de impresionante factura en la que el Coro será el Orfeón pamplonés y para la que el director de la Sinfónica ha prometido contar con “los mejores solistas del momento”.

 


ENTREVISTA CONCEDIDA POR ALEJANDRO POSADA A EL DIARIO DE VALLADOLID EL MUNDO.
Publicada en dicho diario el 16 de octubre de 2008. 

 


Alejandro Posada y su Orquesta Sinfónica de Castilla y León inauguran la temporada de abono, hoy y mañana, 20h, en su sede del Auditorio de Valladolid. Un posible fin de ciclo para el director de la OSCyL, que lo vive con la misma intensidad e ilusión de siempre, pues una parte muy importante de la estabilidad y el desarrollo de la Sinfónica le pertenece.

Pregunta.- ¿Cuáles son para usted los rasgos característicos de esta temporada?

Respuesta.- Siempre buscamos traer figuras jóvenes, que coloquen a Valladolid en los circuitos, como en este curso el percusionista Grubinger o el violinista Shaham; obras grandes para aprovechar las capacidades de nuestro Auditorio, como la “séptima” de Mahler o “Los Planetas” de Holst y directores que siempre hacen una muy buena labor, como Pons o López Cobos, que prometió volver cuando tuviéramos el Auditorio y tocará obras de Richard Strauss. En fin, el rasgo que nos caracteriza es el espíritu joven, con programas nuevos y solistas buenos.

P.- ¿Qué le ha llevado a combinar en el concierto inaugural una obra contemporánea y “Los Planetas” de Holst?

R.- “Frozen in time, concierto para percusión y orquesta” de Dorman, es una obra muy atrevida, con mezclas de colores y técnicas distintas, y está pensada para el percusionista, pues éste puede lucirse tocando multipercusión con una veintena de instrumentos, además ver tocar a Grubinger es todo un espectáculo. “Los Planetas” es una obra que siempre agradece el público, que supone un acontecimiento escucharla en vivo, que crea afición. La vamos a hacer sin coro, pero va a sonar, (se hará con sintetizador).

P.- ¿Cómo ha planificado los otros cuatro programas que va a dirigir?

R.- Me he echado la responsabilidad de dirigir obras complicadas, y entre ellas están la “Sinfonía Nº3” de Copland y la “Música para cuerda, percusión y celesta” de Bartok. El primero y el penúltimo concierto están formados por obras de repertorio. Y luego está el “Réquiem” de Verdi, que la OSCyL nunca ha tocado.

P.- ¿Qué motivos señalaría para acudir al Auditorio?

R.- El que no ha venido aquí no sabe lo que se está perdiendo. Por fin tenemos un auditorio a nivel mundial, con una programación en la que la Junta está haciendo un gran esfuerzo, que es la envidia de muchos. Toda la temporada, no sólo la de la orquesta, es un lujo, y si alguien no viene porque está lejos, que piense que ahora con la crisis es una suerte tener algo así en Valladolid y no tener que viajar a otras ciudades.
El ciclo de Grandes Orquestas es para nosotros una motivación e intentamos tener fechas libres para escuchar a directores como Dudamel. Es muy bueno pensar que el curso pasado tocamos “La Consagración de la primavera” y este año viene a dirigirla ni más ni menos que Gergiev.

P.- Si fuera un espectador qué conciertos, directores y solistas no se perdería.

R.- La programación está pensada para que cada actuación tenga algún atractivo. Yo seguiría viendo la evolución de Lionel Bringuier, que sabemos que junto a Dudamel es uno de los jóvenes fenómenos de la dirección, a solistas como los violinistas Gil Shaham y Akiko Suwanai, al pianista Thibaudet, y a directores como López Cobos, y por supuesto escucharía el “Réquiem” de Verdi.

P.- ¿Qué objetivos ha logrado la orquesta y cuáles deben ser los retos futuros?

R.- Hemos conseguido un montón más de abonados, la orquesta ha ido consolidando un sonido y una flexibilidad para tocar y ha tenido una cuidadosa selección de los instrumentistas, llegando gente muy buena. Otra cosa importante ha sido el tener un segundo concertino que se vaya cambiando, que sin estar siempre aquí tenga un compromiso con nosotros.
En la orquesta hay músicos como el trompa José Miguel Asensi, que tranquilamente podrían estar haciendo una carrera como solistas y por eso es muy importante poder contar con ellos, y en esta temporada él va a ser el solista de el “Concierto para trompa Nº1” de R. Strauss.
La orquesta de ahora en adelante tiene que buscar la posibilidad de ser más conocida fuera, entrar más en los circuitos de los festivales importantes, y en eso estamos trabajando.

P.-¿Qué falta en esta temporada?

R.- No tenemos que estar siempre con lo mismo y aunque no estén autores como Haydn, Mozart o Beethoven, seguimos con Tchaikovski, “Sinfonía Patética”, y Brahms, “Concierto para violín”. Una asignatura pendiente es darle al público más música contemporánea, tocaremos “Cap de Quers” de David del Puerto, y quizá debiéramos hacer alguna especie de festival que llamara la atención suficientemente.

P.- El Réquiem de Verdi, que cierra la temporada, ¿es una asignatura pendiente?

R.- Viene aplazado, no sólo de la temporada pasada, pues es algo que deseo hacer casi desde que llegué a la orquesta. Para mí es un poema sinfónico, es una sinfonía, una ópera, es una de las obras grandes, grandes. Una partitura en la que todo tiene importancia, nada está puesto porque sí, el coro, cada solista, que es como un protagonista de una ópera. Sin buenos intérpretes y una buena acústica no funciona, y por eso es el momento de hacerla y va a ser para mí una gran satisfacción.