|
PROGRAMACIÓN 2008-09.
La temporada 2008-09 de la
Orquesta Sinfónica de Castilla y León en el Auditorio de Valladolid
está compuesta por 17 programas, con dos actuaciones por cada uno de
ellos, del 16 de octubre al 26 de junio. La dirección de más de la
mitad de estos conciertos estará repartida entre el titular de la
Sinfónica, Alejandro Posada, con cinco, el director invitado
Vasily Petrenko, con tres, y el artista en residencia
Dmitry Sitkovetsky, con dos. Por lo que se refiere a los
solistas prima la idea expresada por Posada manifestada
recientemente a este periódico, “jóvenes con presente y futuro”
como lo acreditan artistas como el percusionista Martin Grubinger,
los violinistas Laurent Korcia, Gil Shaham y Akiko
Suwanai, la chelista Anne Gastinel, y los pianistas Sa
Chen y Alexander Tharaud. Algo que también cumple el
director Lionel Bringuier, que a sus 23 años ha demostrado ser una
figura, como ha quedado acreditado en sus conciertos del año pasado
en el Auditorio.
También vendrán dos de las batutas españolas actualmente de mayor
prestigio como son Josep Pons, director de la Orquesta
Nacional, y Jesús López Cobos, director musical de la
Orquesta del Teatro Real. Completan la lista de directores Luis
Biava, Ari Rasilainen, un magnífico director escandinavo,
y una figura de la composición contemporánea, Krzystof Penderecki.
Este último acometerá los días 5 y 6 de febrero dos obras suyas “Adagietto
de Paradise Lost para orquesta” y “Largo para violonchelo y
orquesta”, con la formidable chelista Tatiana Vassilieva,
así como la “Sinfonía Nº4” de Mendelssohn; Rasilainen,
22 y23 de enero, presentará un programa dedicado íntegramente a
Sibelius, con la suite “Karelia”, y los poemas sinfónicos “Finlandia”
y “Kullervo, para soprano, barítono y orquesta”, un
repertorio que domina y para el que contará con especialistas en la
obra del compositor finlandés, como el Coro masculino Académico de
Finlandia, el barítono Tommi Hakala y la soprano Johanna
Rusanen.
En cuanto a las obras elegidas siempre faltarán cosas, por ejemplo
más música española o determinados autores, pero es evidente que se
pueden encontrar obras e intérpretes que satisfagan a todos.
Alejandro Posada abrirá la temporada, 16 y 17 de octubre,
poniendo en práctica su idea de combinar “obras poco conocidas
con otras famosas y asequibles”. Aquí unirá una partitura casi
inédita como “Frozen in time” de Avner Dorman, un compositor
israelí nacido en 1975, que permitirá escuchar a un percusionista
como Martin Grubinger, con otra obra espectacular y del
agrado del público, como “Los Planetas” de Holts. Una semana
después Posada se centrará en la música francesa con “Tzigane”
de Ravel y “Poema para violín” de Chausson, obra que contará
con el espléndido violinista francés Laurent Korcia. Se
tocará también la maravillosa “Sinfonía Nº3” del
norteamericano Copland, que cuenta con un brillante último
movimiento para los metales.
Pons llegará el 6 y 7 de noviembre con uno de los pocos
programas con música española para dirigir “La vida breve” de
Falla, las “Danzas fantásticas” de Turina y la “Sinfonía
Nº10” de Shostakovich.
Siete días más tarde se producirá la primera intervención de
Sitkovetsky, que contará con la colaboración del trompa solista
de la OSCyL José Miguel Asensi, un excelente trompista y toda
una garantía para abordar el “Concierto para trompa Nº1” de
Richard Strauss. Además se interpretará la “Petite suite” de
Debussy, una obra impresionante como la “Rapsodia rumana Nº1”
de Enescu y la “Sinfonía Nº3” de Rachmaninov.
Volverá Posada el 25 y 26 de noviembre para dirigir la famosa
“Sinfonía Nº6, Patética” de Tchaikovski, y contar con la
presencia de un violinista formidable, Gil Shaham, para
abordar un concierto para violín de la importancia del “en Re
mayor” de Brahms.
Dos jóvenes franceses llenos de talento, el director Bringuier
y el pianista Tharaud, protagonizarán el concierto del 4 y 5
de diciembre. Un programa compuesto por “Una noche en el monte
pelado” de Mussorgski, el “Concierto para piano Nº3” de
Beethoven, “Cinco piezas para orquesta” de Hersant, uno de
los más brillantes compositores franceses actuales, y “El pájaro
de fuego” de Stravinski.
La primera actuación de 2008, 9 y 10 de enero, la dirigirá Posada
y contará con un pianista de la elegancia y musicalidad de Jean-Yves
Thibaudet, que afrontará el “Concierto para piano Nº5” de
Saint-Saëns. Además Posada se enfrentará a dos retos más: “Cap
de Quers”, una obra recientemente estrenada de David del Puerto,
una de las figuras ascendentes de la composición española, y la
complejísima “Música para cuerda, percusión y celesta” de
Bartok.
Petrenko, un fenómeno de la dirección que ha calado en la
afición vallisoletana, llegará los días 15 y 16 de enero, y dirigirá
la “Sinfonía Nº7” de Mahler y lieder de R. Strauss junto a la
soprano Barbara Bonney, una artista de fecunda carrera
internacional. El director ruso en su actuación del 11 y 12 de marzo
contará con Sa Chen en el “Concierto para piano Nº1”
de Chopin, y dará su versión de la “Sinfonía Manfredo” de
Tchaikovsky. En su última intervención, 7 y 8 de mayo, Petrenko
dirigirá el “Concierto para violonchelo Nº1” de Saint-Saens,
en el que Antonio Meneses será el solista, y la “Sinfonía
N7” de Prokofiev.
En su segunda aparición, 5 y 6 de marzo, Sitkovetsky ofrecerá
un concierto interesantísimo por centrarse en la obra del compositor
ruso Shchedrin, una de las figuras de la música del siglo XX, que
este director conoce en profundidad. Se escucharán sus versiones de
“Dos tangos” de Albéniz y de “Carmen” de Bizet y su “Concierto
para piano Nº5”.
Volverá Bringuier el 21 y 22 de mayo, con un programa variado
“El carnaval romano” de Berlioz, “Variaciones Rococó para
violonchelo” de Tchaikovski, con la laureada y espléndida
chelista Anne Gastinel, y la “Sinfonía Nº1” de Brahms.
Otra joven valor, Akiko Suwanai, actuará los días 27 y 29 de
mayo, tocando el difícil “Concierto para violín” de Korngold.
Concierto en el que director será Luis Biava, que incluye
también “Segundo ensayo para orquesta” de Barber y “El Mar”
de Debussy.
A punto de finalizar la temporada, 4 y 5 de junio, llegará Jesús
López Cobos, un director de Castilla y León con una
importantísima carrera internacional. Dirigirá la Suite “El
burgués Gentilhombre”, el poema sinfónico “Don Juan” y la
Suite de “El caballero de la Rosa”, de Richard Strauss.
Los días 25 y 26 de junio concluye la temporada con el segundo
intento de Posada por interpretar con la OSCyL el Réquiem de
Verdi. Una obra de impresionante factura en la que el Coro será el
Orfeón pamplonés y para la que el director de la Sinfónica ha
prometido contar con “los mejores solistas del momento”.
ENTREVISTA CONCEDIDA POR
ALEJANDRO POSADA A EL DIARIO DE VALLADOLID EL MUNDO.
Publicada en
dicho diario el 16 de octubre de 2008.
Alejandro Posada y su Orquesta Sinfónica de Castilla y León
inauguran la temporada de abono, hoy y mañana, 20h, en su sede del
Auditorio de Valladolid. Un posible fin de ciclo para el director de
la OSCyL, que lo vive con la misma intensidad e ilusión de siempre,
pues una parte muy importante de la estabilidad y el desarrollo de
la Sinfónica le pertenece.
Pregunta.- ¿Cuáles son para usted los rasgos característicos de esta
temporada?
Respuesta.- Siempre buscamos traer figuras jóvenes, que
coloquen a Valladolid en los circuitos, como en este curso el
percusionista Grubinger o el violinista Shaham; obras grandes para
aprovechar las capacidades de nuestro Auditorio, como la “séptima”
de Mahler o “Los Planetas” de Holst y directores que siempre hacen
una muy buena labor, como Pons o López Cobos, que prometió volver
cuando tuviéramos el Auditorio y tocará obras de Richard Strauss. En
fin, el rasgo que nos caracteriza es el espíritu joven, con
programas nuevos y solistas buenos.
P.- ¿Qué le ha llevado a combinar en el concierto inaugural una obra
contemporánea y “Los Planetas” de Holst?
R.- “Frozen in time, concierto para percusión y orquesta” de
Dorman, es una obra muy atrevida, con mezclas de colores y técnicas
distintas, y está pensada para el percusionista, pues éste puede
lucirse tocando multipercusión con una veintena de instrumentos,
además ver tocar a Grubinger es todo un espectáculo. “Los Planetas”
es una obra que siempre agradece el público, que supone un
acontecimiento escucharla en vivo, que crea afición. La vamos a
hacer sin coro, pero va a sonar, (se hará con sintetizador).
P.- ¿Cómo ha planificado los otros cuatro programas que va a
dirigir?
R.- Me he echado la responsabilidad de dirigir obras
complicadas, y entre ellas están la “Sinfonía Nº3” de Copland y la
“Música para cuerda, percusión y celesta” de Bartok. El primero y el
penúltimo concierto están formados por obras de repertorio. Y luego
está el “Réquiem” de Verdi, que la OSCyL nunca ha tocado.
P.- ¿Qué motivos señalaría para acudir al Auditorio?
R.- El que no ha venido aquí no sabe lo que se está
perdiendo. Por fin tenemos un auditorio a nivel mundial, con una
programación en la que la Junta está haciendo un gran esfuerzo, que
es la envidia de muchos. Toda la temporada, no sólo la de la
orquesta, es un lujo, y si alguien no viene porque está lejos, que
piense que ahora con la crisis es una suerte tener algo así en
Valladolid y no tener que viajar a otras ciudades.
El ciclo de Grandes Orquestas es para nosotros una motivación e
intentamos tener fechas libres para escuchar a directores como
Dudamel. Es muy bueno pensar que el curso pasado tocamos “La
Consagración de la primavera” y este año viene a dirigirla ni más ni
menos que Gergiev.
P.- Si fuera un espectador qué conciertos, directores y solistas no
se perdería.
R.- La programación está pensada para que cada actuación
tenga algún atractivo. Yo seguiría viendo la evolución de Lionel
Bringuier, que sabemos que junto a Dudamel es uno de los jóvenes
fenómenos de la dirección, a solistas como los violinistas Gil
Shaham y Akiko Suwanai, al pianista Thibaudet, y a directores como
López Cobos, y por supuesto escucharía el “Réquiem” de Verdi.
P.- ¿Qué objetivos ha logrado la orquesta y cuáles deben ser los
retos futuros?
R.- Hemos conseguido un montón más de abonados, la orquesta
ha ido consolidando un sonido y una flexibilidad para tocar y ha
tenido una cuidadosa selección de los instrumentistas, llegando
gente muy buena. Otra cosa importante ha sido el tener un segundo
concertino que se vaya cambiando, que sin estar siempre aquí tenga
un compromiso con nosotros.
En la orquesta hay músicos como el trompa José Miguel Asensi, que
tranquilamente podrían estar haciendo una carrera como solistas y
por eso es muy importante poder contar con ellos, y en esta
temporada él va a ser el solista de el “Concierto para trompa Nº1”
de R. Strauss.
La orquesta de ahora en adelante tiene que buscar la posibilidad de
ser más conocida fuera, entrar más en los circuitos de los
festivales importantes, y en eso estamos trabajando.
P.-¿Qué falta en esta temporada?
R.- No tenemos que estar siempre con lo mismo y aunque no
estén autores como Haydn, Mozart o Beethoven, seguimos con
Tchaikovski, “Sinfonía Patética”, y Brahms, “Concierto para violín”.
Una asignatura pendiente es darle al público más música
contemporánea, tocaremos “Cap de Quers” de David del Puerto, y quizá
debiéramos hacer alguna especie de festival que llamara la atención
suficientemente.
P.- El Réquiem de Verdi, que cierra la temporada, ¿es una asignatura
pendiente?
R.- Viene aplazado, no sólo de la temporada pasada, pues es
algo que deseo hacer casi desde que llegué a la orquesta. Para mí es
un poema sinfónico, es una sinfonía, una ópera, es una de las obras
grandes, grandes. Una partitura en la que todo tiene importancia,
nada está puesto porque sí, el coro, cada solista, que es como un
protagonista de una ópera. Sin buenos intérpretes y una buena
acústica no funciona, y por eso es el momento de hacerla y va a ser
para mí una gran satisfacción.
|